Mi trabajo busca alejarse de la perfección, las líneas son simples, torpes frecuentemente, los colores planos y composiciones mal logradas. Quiero que mi obra sea imperfecta e imperecedera como la vida, llena de accidentes, errores y correcciones, desnuda y vulnerable.
Los temas que abordo son los que más preocupan, los que más se discuten y los que menos se transforman: Religión, Política y Sexualidad. Asumo mi papel de iconoclasta, cuestionando iconos y símbolos definidos, para crear nuevas asociaciones mentales y resignificarlos.
La irreverencia es natural en mis piezas, pues no deben poseer ética, ni deben tener moral, deben ser objetivas e imparciales. No quiero dar respuestas, no me interesa tener la razón, lo mejor que puedo ofrecer son preguntas, cuestionamientos y a partir de esto, cada quien que construya su propia verdad.
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